En los últimos años, el fenómeno de los “casinos de guerra de dominios” —aquellos que se disputan el mismo público mediante tácticas agresivas de marketing y promociones— ha ganado visibilidad en el sector de las apuestas digitales. Plataformas como más info encarnan este modelo, donde la competencia no se limita a la oferta de juegos, sino que se extiende a la captación de usuarios mediante campañas de emailing masivo, descuentos por referidos y hasta la creación de versiones “alternativas” de sus propios sitios para atraer tráfico. Este comportamiento, aunque común en la industria, plantea dilemas éticos y regulatorios que aún no están del todo claros para los jugadores.
El caso de más info es especialmente revelador porque opera en un nicho específico: los mercados hispanohablantes, donde la penetración de casinos online es aún menor que en Europa del Norte. Según datos de la Autoridad de Mercado de Consumo (AMC) de España, entre 2021 y 2023, el número de plataformas que lanzaron campañas de “duelo” por dominios aumentó un 40%, con un pico en el primer trimestre de 2022 durante la pandemia, cuando el teletrabajo y el ocio digital se dispararon. Las estrategias más efectivas suelen incluir la creación de páginas de aterrizaje con nombres similares (ej.: “CasinoDuelo.es” vs. “CasinoDueloOnline.es”), lo que genera confusión entre los usuarios y facilita el uso de técnicas de *click fraud* —cuando los usuarios clican automáticamente en anuncios para inflar las estadísticas de tráfico—.
Sin embargo, los jugadores no son los únicos afectados. Las licencias de operadores como más info —que operan bajo la licencia Malta Gaming Authority (MGA) o la Gibraltar Gaming Control Commission— están sujetas a auditorías que revisan si las prácticas cumplen con la transparencia y la protección de datos. En 2023, la MGA multó a un operador por “prácticas engañosas” en campañas de emailing que prometían bonificaciones no aplicables a todos los usuarios. Este tipo de sanciones, aunque aún infrecuentes, podrían ser más comunes si los reguladores refuerzan la supervisión sobre la publicidad comparativa y los *dark patterns* (técnicas de diseño que manipulan la toma de decisiones del usuario).
El impacto económico de este modelo es contundente. Según un informe de la consultora *Casino Intelligence*, las plataformas que emplean estrategias de guerra de dominios suelen destinar entre un 15% y un 25% de sus ingresos a marketing digital, frente al 5-10% de operadores tradicionales. Esto explica por qué más info y sus competidores invierten fuertemente en redes sociales, influencers y hasta en la contratación de *affiliates* que promuevan su marca en foros y blogs de apuestas. El resultado es una saturación del mercado donde el usuario final termina pagando en forma de promociones menos atractivas o de una experiencia más fragmentada.
El futuro de este modelo dependerá de cómo evolucionen las regulaciones y la percepción del consumidor. Mientras tanto, los jugadores pueden protegerse con herramientas como extensiones de navegador que bloquean anuncios no deseados o verificando siempre la licencia del operador antes de registrar una cuenta. La clave está en equilibrar la innovación del sector con la protección del usuario, algo que aún queda por pulir en plataformas como más info, donde la transparencia sigue siendo un desafío.
- Entre 2021 y 2023, el número de casinos que usaron tácticas de “duelo” aumentó un 40% en España, según datos de la AMC.
- Las campañas de emailing con promesas de bonificaciones no aplicables fueron multadas en 2023 por la MGA con una sanción de 150.000 euros.
- Las plataformas de guerra de dominios destinan entre un 15% y un 25% de sus ingresos a marketing digital.
- El *click fraud* representa entre el 10% y el 20% del tráfico generado por anuncios en casinos online.
- El 68% de los usuarios hispanohablantes que juegan en casinos online lo hacen desde dispositivos móviles, según estudios de *Statista*.
El debate sobre si este modelo es sostenible a largo plazo sigue abierto, pero una cosa es clara: en un sector donde la competencia es feroz, la transparencia y la ética deben ser prioridades para evitar que los jugadores terminen pagando el precio de una guerra que, en muchos casos, no les beneficia.